jueves, 28 de febrero de 2013

El Arte de Disfrutar


Cuando da igual tu alrededor o los muros que puedan surgir, cuando todo merece la pena y nada de aflige  cuando controlas lo que puede y no afectarte. Logras un estado de paz absoluta y tranquilidad que te permite ver con otros ojos el mundo que te rodea y poder así disfrutar de los pequeños y esquisitos placeres del día a día. 

No es que yo logre todos los días desechar lo malo y dejar pasar lo bueno, pero en eso estamos, aprendiendo. 

Hoy he tenido un gran día. Aunque el clima no me acompañaba. Ha hecho un día rarísimo: llovía a cántaros, salía el sol, caia granizo, diluviaba, salía el sol... Y de repente después de una lluvia impresionante de pocos minutos, ha parado de golpe y como si una espada hubiera atravesado el cielo ha aparecido un atardecer realmente impactante... Iba conduciendo y me ha dejado tan impresionada que he tenido que hacerme a un lado con el coche porque me distraía tanta belleza. No ha durado un minuto... en seguida el cielo ha vuelvo a oscurecerse pero ha sido precioso. 

Después he vuelto a retomar mi camino a casa y un cede al paso otro capricho de la naturaleza me ha dejado sin habla. Un rayo de color berenjena y blanco ha caído frente a mi (a cierta distancia). La lastima es que como iba conduciendo y no me lo esperaba, no he podido hacer fotos ni grabarlo. Aún así mediante ayuda he grabado parte del mi camino rutinario a casa que francamente me encanta y disfruto todos los días. Es un privilegio.



2 comentarios:

  1. Siento envidia cochina, pero de la sana ¿eh?
    Que bonito es todo...y cuan sabias son tus palabras Irene-chuan!!
    Muy bonito, muy bonito.

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  2. Qué suerte disfrutar de ese aire, de la puesta de sol y de las tormentas pasajeras, de la libertad de poder ir a donde quieras, para luego regresar al hogar.Que no hay tormenta que nos pueda enfriar porque ya sabemos que "el hogar está donde tienes el corazón".Así que disfruta del regreso.
    Y de esa maravillosa música.

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