lunes, 29 de agosto de 2011

3 años


Ya son tres años los que llevo con mi pareja y se me hace realmente extraño. Para mi es como si hiciera uno o dos meses que comence con él. No, más bien no he notado de ningún modo que el tiempo parasara... Ni siquiera es como si fuera ayer cuando nos conocimos, sencillamente ha pasado el tiempo sin que me diera cuenta.

Han sido tres años de aprendizaje sobre la marcha en los que aprender a respetarnos, hasta donde se puede llegar y hasta donde se debe ceder, y una larga lista de parámetros que sigue una relación, una lista demasiado larga para ser analizada durante una relación y que sencillamente se aprende con la práctica. Con cada enfrentamiento, con cada situación incómoda aprendes cómo deberías hacerlo la próxima vez y de esa vez aprendes para la siguiente. Una relación es un no parar de aprendizaje no sólo sobre nuestra pareja sino también sobre nosotros mismos. Es una bella y enriquecedora experiencia.

El hecho de compartir no sólo nuestros corazones sino también experiencias: dolores de cabeza, alegrías, decepciones, tristeza, ... Ha hecho que la cuerda imaginaría que me une a mi pareja, cada día, cada mes y en cada circunstancia haya ido añadiendo, un fino y débil cordel en esencia, que fortalecía la gruesa cuerda, una cuerda que cada vez me parece más indestuctrible, una cuerda que cada vez me une más a él; empezamos siendo dos individuos y ahora siendo como si fueramos además un ser vivo. Porque yo me hago más fuerte pero con ello también nos hacemos más fuertes.

Después de pasar toda mi adolescencia soñando con tener una historia de amor de las películas, después de escribir poemas y fantasear con historias épicas de amor llenas de pasión y de tormentas dramáticas; creo entender aunque no sé explicar la esencia del verdadero amor. El amor no es la explosión de reacciones químicas que sentimos al principio de una relación, sino la explosión de fortaleza y compromiso que hay que ser capaces de detonar cuando las cosas se ponen feas, porque lo que realmente importa no son los momentos felices sino cómo logramos salir de los malos ¿Apoyándonos o reprochándonos y haciendo como que hemos olvidado? Eso es lo que demuestra cuanto amamos a la persona que tenemos al lado y hasta que punto estamos dispuestos a luchar por nuestra relación, por nuestro compromiso.

Las palabras son utensilios eficaces en la vida de los seres humanos, yo lo sé bien, pero sólo los hechos demuestran quienes somos realmente y no importa las palabras que utilicemos para camuflarnos, los hechos siempre estaran ahí para demostrar lo contrario.

Te Amo David.

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